Lesbia, estando presente su marido, me lanza muchísimas injurias:
esta es la máxima alegría para aquel tonto.
Burro, ¿no te das cuenta de nada? Si callara, olvidada de nosotros,
estaría sana: ahora que gruñe e insulta,
no solo me recuerda sino que, lo que es mucho más grave,
está furiosa: esto es, se enardece y habla.
27.4.10
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